Noruega en Eurovisión: los años 90

Mucho se ha hablado de la fórnica mágina para ganar Eurovisión, y muchas veces se concluye diciendo que no existe, que no siempre gana el mismo país o no siempre gana el mismo tipo de canción. El caso es que sí parece haber tendencias, que cierto tipo de cantante suele lograr una posicón relativamente buena. Cuando coincide un país con una buena canción de la tendencia de moda en el momento: éxito. Y eso sucedió con Noruega en los años 90.

En Al Blog Vendrás, Arbeyu, seguimos preparándonos para el Festival de Eurovisión que tendrá lguar este sábado en Dusseldorf. Recupero por ello una columna que publiqué en Eurovisión Spain en diciembre de 2005.

Esa supuesta fórmula del éxito les reportó una victoria, un segundo puesto, un quinto, un sexto, y un octavo. Cinto veces Top10 en una década. El resto de las posiciones, mediocres o al final de la tabla, son los años en los que se alejaron de aquella receta intimista, new age, de sonoridades evocadoras, originalidad nórdica.

Son los mejores años de un país que no es de los grandes del festival. Una extraña épica de brisas frescas en un desierto abrasador. En su debut allá por 1960, Nora Brockstedt apuntó maneras con un cuarto puesto, repitiendo participación al año siguiente y quedando en un séptimo lugar. Hasta el 66 no se mejoraría la mejor posición de este país, con Åse Kleveland y su tercer puesto. Los demás años, son posiciones de la mitad de la tabla hacia abajo, parecía que este país no convencía a los jurados, por algo es el país que más veces ha sido farolillo rojo (1969, 1978, 1981, entre otros).

En 1985, la sorpresa. El dúo Bobbysocks y su La det swinge lograron la primera vistoria noruega en el Festival. El año anterior habían ocupado la posición 17 de 19 participantes. ¿Habrían aprendido a ganar? No, en el 86 volvieron a su habitual puesto en la segunda mitad de la tabla, algo que, para ser anfitriones, deja muy mal sabor de boca. Una novena posición en el 87, la quinta en el 88 y la decimoséptima en el 89, nos preparan para entrar, tras este resumen, en la década que nos ocupa.

Los primeros años 90. Fórmula comercial.

En 1990, una canción muy pro-europea, popera y sin más pretensiones quedó penúltima. La Brandemburguer Tor cometió el error de ser excesivamente pánfila en ciertos momentos de la canción, a lo que hay que sumar unas estrofas muy mediocres. Ocho puntos. La canción en sí no me desagrada, no es como para cosechar ese puesto, y no daba pistas sobre el futuro de Noruega en el festival.

Al año siguiente, en Roma, Just 4 Fun intentaron emular a los ABBA con un cuarteto mixto, pero con menos suerte. Mrs. Thompsom se puede etiquetar igual que la canción precedente, muy de la época. Lo mejor es su estribillo, me recuerda a los Beach Boys, pero en Oslo no hace el mismo tiempo que en California. Catorce puntos y decimoséptima posición.

Al año siguiente, 23 puntos serían los cosechados, pero se bajaría un puesto en la clasificación. La genial Merethe Trøan sólo pudo aspirar a un decimoctavo puesto. Visjoner comienza como una balada para convertirse en una exaltación de los últimos coletazos estéticos de los años 80. En el escenario se movió con seguridad, el coro la arropaba en todo momento, qué glamur bajando las escaleras… Pero los jurados buscaban algo más comedido. Riva ya había quedado atrás.

Los éxitos: fórmulas intimistas y el New Age.

Hasta aquí, todas estas participaciones son canciones de estribillos. Estrofas en muchos casos mediocres, aburridas, con toda la carne en unos estribillos llamativos, pero insuficientes para olvidar esas estrofas. Pero, en 1993, la cosa cambió. Se abría una nueva época para Noruega en el concurso. Con 120 puntos y entre 25 países participantes, la sencilla Alle mine tankar quedó en quinta posición. Se trata de una canción melancólica, muy sencilla, con una melodía tierna, conmovedora. Silje Vige dejó preparado el camino para las nuevas canciones noruegas de éxito.

En el 94 un sexto puesto, Elisabeth Andreassen & Jan Werner Danielsen presentaron Duett, que personalmente me gusta menos que la anterior, pero que continúa en la senda de baladas nórdicas. El juego de dos veces mixtas le da una sonoridad especial, no aporta tanta calma como la precendente, hay algún gritito. Son dos años exaltantes, Top10… pero en 1995…

¡Diana! Por fin se llevan la victoria de nuevo a casa. Han pasado 10 años desde 1985, y Nocturne es una canción que da un giro radical al Festival, redefiniéndolo por completo. Nos chafó a los españoles, pero el new age noruego estaba de moda. Secret Garden ha continuado una exitosísima carrera a lo largo del mundo. Con su canción, de apenas 40 segundos cantados, consiguen apelar a una sensibilidad diferente, donde la palabra no es tan importante como la melodía y sus variaciones.

Este camino místico emprendido unos años antes aún daría otro gran éxito en las clasificaciones. Elisabeth Andreassen quedó segunda con I evighet en el segundo festival celebrado en Oslo. La ganadora de aquel año, The Voice recogía también el testigo místico y espiritual del año anterior a través de la magia celta en la voz de Eimear Quinn. La canción de la Andreassen es de nuevo una balada con sonidos new age, con elegantes agudos, coros envolventes, recreando un ambiente intimista que le regalaron 114 puntos, a casi 50 puntos de la ganadora.

Pero al año siguiente se desandó todo el camino, volviendo a la posición típica de este país. Cero puntos, vigesimocuartos de 25 países participantes, una posición muy justa si tenemos en cuenta las piezas magníficas de los años anteriores. Se volvió a lo mismo de los primeros años 90, pero esta vez con un sonido muy americano que se impregnaba hasta en el título San Francisco de Tor Endresen. La televisión noruega tomó nota y al año siguiente envió a Lars A. Fredriksen. Se consiguió un meritorio octavo lugar, pero ha se había abandonado la fórmula intimista y acariciadora de los años anteriores. Alltid sommer es un pop equilibrado, fácil de escuchar.

Agotamiento de la fórmula

Desde entonces, la senda noruega se ha apagado poco a poco, aunque en periodos cíclicos aún se acerca bastante a la diana, lejos de aquellos oscuros resultados de antes de los años 90. En el 99, para conluir la década, llegamos a la libertad de idioma. En inglés, Van Eijk aporta sonidos muy modernos, recordando a los grupos prefabricados ingleses para las adolescentes europeas. Living my life without you es una canción agradable a la escucha, pero muy prefabricada, lo que la dejó en el puesto 14 de 23 participantes con 35 puntos.

Al entrar en la década de los dosmiles, aún quedaría un penúltimo puesto (2001) un cuarto (2003, con una canción anodina) un último puesto (2004, y condena a la semifinal) y un noveno (2005, rescatados de la semifinal). ¿Qué nos aportará este país en el futuro? ¿Volverá a sus resultados tradicionales y se condenará ad aeternum a la semifinal o será un país ascensor que sube y baja, como ha hecho desde que hay semifinal? Sólo el tiempo nos lo dirá, pero ojalá vuelvan a su fórmula exitosa de mediados de los 90.

Actualización de 2011

A partir de 2005 los resultados siguen siendo dispares: un decimocuarto para Alvedansen (hacía 10 años que no escuchábamos cantar en noruego en Eurovisión), un quinto puesto con Maria Haukas… y la victoria arrolladora de Alexander Rybak con Fairytale, que ostenta el récord de ser la canción ganadora con más puntos en el Festival, y un gran éxito comercial en toda Europa.

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