Las voces de los Muertos

Allison y Robert
Allison y Robert, protagonistas de Afterlife

¿Qué hacer si todo el mundo cree que eres presa de la locura? Esas voces que sólo tú oyes, ¿a quién se lo puedes contar? Quieres huir, pero no puedes, te han elegido a ti, y no hay más remedio que afrontar tu destino… son las voces de los muertos. No, tranquilos, no es un post sobre espiritismo. Bueno, no directamente. Las voces de los muertos es una de mis series de televisión favoritas. Su título original en inglés es Afterlife, producida y emitida por la británica ITV, y protagonizada por Leslie Sharp y Andrew Lincoln. Se narran los hechos que rodean a la supuesta médium Allison Mundy (Sharp) que se instala en Bristol huyendo de los espíritus que la acosan.

Allí conoce a Robet Bridge (Lincoln), un doctor en psicología escéptico que decide escribir un libro sobre Mundy. ¿Es farsante? ¿Sólo pretende llamar la atención? Todo se complica cuando la médium afirma ver al espíritu de Josh, el hijo de Bridge, ya fallecido.

En cada capítulo se desarrolla una trama en torno a una persona ya fallecida y sus manifestaciones. Contrariamente a otras series de contactos tras la muerte, como Entre Fantasmas, Allison quiere huir de su destino, lo cual es comprensible: cada capítulo va in crescendo en tensión e intensidad dramática que dejan al espectador sin aire en muchas ocasiones.

Afterlife fue una serie con gran éxito de audiencia y crítica, pero inexplicablemente sólo se produjeron dos temporadas de 8 capítulos cada una.  Sus capítulos rozaban el 30% de la audiencia en Reino Unido. Esas decisiones de la televisión que nos sorprenden, como la retirada de Los 4400, otra de mis series fetiche. Igualmente, sus comienzos no fueron fáciles: la trama se diseñó en los 90, pero la idea estuvo guardada en los cajones de la ITV hasta 2005, cuando la productora contactó con Leslie Sharp y presionaron a la cadena de televisión para producirla.

En España la serie pasó sin pena ni gloria por Cuatro.

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