Egusquiza y Parsifal en el Museo del Prado

“Das Böse bannt” es el título en alemán de una de las últimas exposiciones temporales en el Museo del Prado (El Mal se desvanece). Se trata de las obras que el artista cántabro Rogelio Egusquiza dedicó al Parsifal de Wagner. Es una de las últimas exposiciones a las que he ido, y aunque ya se ha terminado, quería dedicarle una mini entrada en el blog.

Santo Grial, de Eguzquinza, recoge la frase Das Bose Bannt, el mal se desvanece.
Santo Grial, de Eguzquinza, recoge la frase Das Bose Bannt, el mal se desvanece.

Egusquiza (Santander, 1845-Madrid, 1915) aún no tiene una página en la Wikipedia, pero aquí podéis encontrar su biografía. Pese a no ser muy conocido hoy en día, entre sus obras figuran retratos al filósofo Shopenhauer y Luis II de Babiera, ideólogo del castillo de la Bella Durmiente. Pues bien, este artista santanderino, estudió en París y Roma, y en un viaje a Alemania conoció la figura de Wagner, cuya obra musical le impactó de tal manera que se dedica a pintar estampas de sus partituras. Con el tiempo, llegó a conocer al músico alemán. La inspiración que le ejercía fue tam importante, que Egusquinza eligió una de estas obras wagnerianas para presidir su capilla ardiente. Se trataba, precisamente, de “Das Böse bannt”.

Parsifal  es una de las obras más impactantes de Wagner, no en vano es su última obra operística, en sus madurez, y por eso el Museo del Prado dedica esta exposición a las obras de Egusquiza inspiradas en ella. La muestra se compone por cuatro dibujos, siete estampas, dos lienzos y una escultura. Esta obra es una alegoría religiosa de la salvación, y el propio Wagner prohibió su representación fuera del Teatro de Bayreuth, donde aún hoy se celebra un festival anual en honor del compositor (aunque con sus más y sus menos).

En 1093 la Metropolitan Opera de Nueva York se saltó la prohibición, y 10 años después, en Barcelona, tuvo lugar, en el Liceo, la primera representación “legal” de Parsifal fuera de Bayreuth.

Parsifal, óleo sobre lienzo
Parsifal, óleo sobre lienzo

Volviendo a la exposición, uno no puede negar una intensa emoción al contemplar las obras. Destaca el color negro en la mayoría de ellas, porque la concepción refleja la batalla entre el bien y el mal, la custodia del Santo Grial, temas centrales de la ópera wagneriana. Bueno, y también por la propia técnica de las obras: se trata de aguafuertes y aguatintas, carboncillos… aunque se ven también sanguinas y un par de óleos.

La espiritualidad de las obras responden al deseo trascendente de la obra de Wagner, y en su contemplación uno es plenamente consciente del deseo de trascendencia del músico que las inspiró y del pintor que las realizó. Un gusto exquisito y una gran sensibilidad guiaron firmemente las manos de Egusquinza. Sin duda, un autor sobre el que investigar.

Si te gustan las exposiciones temporales del Prado, ¿Qué te pareció ésta? ¿O te gusta más el arte contemporáneo? Aquí pudiste ver otra expo, y si eres más de ferias, Flecha y Estampa pueden ser otras sugerencias interesantes.