Cipariso, de Marta Sanmamed

En realidad, la curiosidad y las ganas de aprender de un niño no tienen límites, y por eso preguntan sobre todo lo que observan. Y llega un día en el que preguntan sobre la muerte. ¿Cómo adaptarse a estas preguntas? La autora de Aquí yace… o no, ha publicado una fábula infantil titulada Cipariso, aunque su lectura también es muy recomendable para los adultos. La hemos entrevistado.

Marta Sanmamed es artista plástica y escritora especializada en temas funerarios y su relación con el mundo del arte. Recientemente ha publicado Cipariso, una fábula para niños sobre cómo afrontar la muerte de una mascota, y cuyo objetivo es ayudar a los padres a responder las preguntas que los niños planteen sobre la muerte.

Portada del cuento Cipariso
Portada del cuento Cipariso

Pregunta: ¿Por qué crees que es tan difícil hablar de la muerte?

Marta: Opino que tenemos un montón de miedos pero quizás los más aterradores sean “la soledad” y  “la muerte” y para enmascararlos, nos mantenemos hiperconectados y sometiéndonos a tipo de tratamientos para no envejecer… Estos miedos los transmitimos (a menudo de manera inconsciente) a nuestros hijos, cuando todo debería ser más natural. Porque no hay cosa más natural, que morirse.

P: ¿Hay que hablar a los niños sobre la muerte?

M: Sí, pero permitiendo que ellos elijan el momento. Lo que no se puede hacer es sentar al niño con solemnidad y apabullarle con demasiada información. Lo mejor es estar atento a los estímulos que se reciben en el cine, en clase, en el parque… y esperar a que ellos demuestren interés por este tema, pero cualquier momento es bueno para dialogar.

También es necesario que se hable en las aulas, de hecho, hay muchos maestros que están comprando Cipariso y lo leen a sus alumnos invitándoles a plantear sus dudas. Es un cuento tierno para educar en valores de amistad, compañerismo, solidaridad, generosidad, sabiduría y sobre todo en el amor.

P: Si un niño empieza a hacer preguntas sobre la muerte, ¿qué recomendaciones puedes hacer a los padres?

M: Que no eviten esas preguntas y que aprovechen el momento para establecer un diálogo positivo, pero por encima de todo: ¡que no mientan! En internet hay mucha información sobre cómo hablarle a un niño sobre la muerte respetando su edad, ya que no debe ser igual para un niño de 3 años, que para uno de 10.

En el lado contrario, ¿qué es lo que nunca se puede decir a los niños sobre los fallecimientos?

Respuestas tales como: “el perrito se ha ido al cielo”, “la abuelita se ha quedado dormida”, “el tío se ha ido a un largo viaje” y otras, son perjudiciales para nuestros hijos, sin embargo las decimos porque están socialmente aceptadas como mentiras piadosas (de piadosas tienen bien poco) y les crean confusión…

Si al niño le dicen que la abuelita se ha dormido y no se va a despertar, puede llegar a pensar que dormir es algo muy peligroso. Si le dicen que el perrito está entre las nubes, como le ocurre a otro de los protagonistas de CIPARISO, podría sacar todos los cojines de la casa y amontonarlos para que el perro no se pegue un trompazo cuando caiga del cielo.

¿Cuál es el mejor momento para hablar de la muerte con los niños?
¿Cuál es el mejor momento para hablar de la muerte con los niños?

P: ¿Hay que esperar a la muerte de una mascota o un familiar o es mejor introducir el tema poco a poco a los niños?

M: Queramos o no, la muerte forma parte de la vida y despedirnos de quien amamos (no me gusta el término mascota) es doloroso y no sólo para los niños. En el proceso de duelo a veces sobran las palabras y es más gratificante compartir el llanto, el silencio o dar un abrazo sentido.

Es importante cómo nos comportamos los adultos cuando alguien fallece porque los niños nos observan continuamente y no entenderán lo que ocurre si les alejamos de todo el proceso. Creemos que haciendo “que no se enteren” les estamos protegiendo, cuando la realidad es que les exponemos a vivir con mayor miedo.

Por propia experiencia, una buena forma de acercarse al concepto de la muerte es aprovechar la riqueza artística de los cementerios, acompañar a los familiares a poner unas flores o simplemente ir a dar un paseo. También es divertido apuntarse a una visita guiada de la misma manera que iríamos en familia a un museo, solo que en este caso es un museo al aire libre. En estas visitas los niños se sienten libres y disfrutan casi más que los adultos.

P: ¿Cómo crees que este libro puede ayudar a los padres a hablar de la muerte con un niño?

M: Hace unos años, resultaba embarazoso hablar a los hijos sobre sexo y recuerdo que en mi época algunos padres recurrían a libros como ¿De dónde venimos? De Peter Mayle, un clásico que hoy continúa siendo líder. Por el camino que lleva, Cipariso se está convirtiendo en otra herramienta para padres o educadores y me alegra que esté generando un diálogo positivo y otra forma de entender la vida (y la muerte)

Ahora ya no es tan complicado hablar de sexualidad porque entendemos que forma parte de la naturaleza. Cuando asumamos que la muerte es igual de natural, habremos dado un gran salto y Cipariso podría colaborar abriendo una ventana a la esperanza. Como dice en el subtítulo: No se olvida lo que se muere, se muere lo que se olvida.

P: ¿Quién fue Cipariso y por qué te inspiró el libro?

M: Pasear por un cementerio es inspirador y me gusta organizar visitas guiadas por estos espacios de arte y silencio. Hay una leyenda mitológica que suelo contar y es la del joven Cipariso quien por error, mata a el ciervo de las ninfas y es tanto su dolor que el dios Apolo le convierte en un ciprés que siempre llorará por nosotros. De ahí proviene, entre otras razones, la costumbre de plantar cipreses en los cementerios.

Cómo esta leyenda del ciprés, hay otras historias que invitan a la reflexión y a la serenidad, porque los cementerios no son un lugar de dolor y miedo sino de mucho AMOR y ARTE. Durante estos paseos, los niños hacen preguntas muy divertidas ¿Los muertos tienen frío? ¿Por dónde les meten la comida? ¿Para qué quieren tantas flores… si no se enteran? Y otras que tienen menos gracia pero en las que se percibe un desconocimiento que les inquieta.

Pregunté a muchos padres lo que les habían contado a ellos sobre la muerte y lo que ellos contaban a sus propios hijos y surgió la necesidad de escribir sobre ello. Luego todo sucedió muy rápido y Ana Eulate, Ceo de la editorial Cuento de luz, reconocida por sus cuentos con valores, se enamoró de Cipariso y lo publicó.

P: El libro está ilustrado por Sonja Wimmer. ¿Qué nos puedes contar de las ilustraciones? ¿Qué cuentan los niños que han leído Cipariso?

M: Sonja ha aportado la luz y la magia de las grandes historias. Admiro profundamente su trabajo y valoro que haya creado un ambiente cálido que conforta tanto a mayores como a pequeños.

Me encuentro con muchos niños que se sienten identificados con alguno de los protagonistas y no saben cómo asimilar una pérdida, precisamente, porque a ellos también les han alejado de la verdad. También hay adultos que me confiesan que les habría venido estupendo leer algo así en su infancia… A Cipariso,  le encanta que le digan cosas bonitas pero, como a cualquier otro árbol, lo que de verdad le gusta es estar con familias que le ayuden a crecer muy alto.

Muchas gracias Marta por habernos dedicado tu tiempo para hablar de Cipariso. Y enhorabuena por todos los premios que está recibiendo.