Baudolino o la resurrección de la picaresca

El semiólogo italiano Umberto Eco es, sin duda, conocido para el gran público por su actividad literaria dentro de la novela. Su primera obra en esta vena literaria fue la exitosa El nombre de la rosa, ambientada en un convento medieval. En 2000 publicó Baudolino, una especie de segunda parte en el mismo contexto histórico, pero en el ambiente laico. Más info después del salto.

Las peripecias que vive (o inventa) el pícaro Baudolino son el hilo conductor de una trama que muestra los acontecimientos vertiginosos del siglo XII: invasiones, asedios, viajes, fundaciones de ciudades, grandes y pequeñas guerras, fanatismos religiosos y sus grandes personajes y protagonistas. El nombre de la rosa es la primera y más exitosa novela de Umberto Eco (a la que siguieron El péndulo de Foucault y La isla del día de antes) comparte muchos rasgos con Baudolino, aunque las diferencias se hacen notar.

Ambas novelas ocurren en la Edad Media, y sus argumentos están centrados en el descubrimiento de un misterio, pero mientras la primera refleja el mundo de la Iglesia y los monasterios, Baudolino es un escaparate del mundo laico, con sus viajes, pasiones, grandezas y defectos. La novela abarca toda la vida del pícaro Baudolino desde sus catorce años hasta su ancianidad, según el historiador Nicetas Coniates, que ejercerá de docto narrador.

En la historia se mezclan aventuras reales y gestas fantásticas. Baudolino será adoptado por el emperador Federico Barbarroja pese a sus orígenes humildes. Eso le sirvió para estudiar en París. Con él, iniciará un viaje en busca del Reino del Preste Juan, ese reino cristiano en el seno de África que fué uno de los mitos medievales más famosos. De camino, visitan Bizancio y presencian su toma por parte de los cruzados, en la que ellos mismos participaron. Incluso Baudolino hará creer que ha encotnrado el Santo Grial a través de los templarios. Será en Bizancio donde Barbarroja muere misteriosamente.

Una novela de aventuras tejida sobre una trama histórica en la cual se insertan hechos verosímiles y elementos míticos y legendarios. La multiplicidad de episodios y de líneas narrativas hace que la trama se desarrolle, algunas historias concluyan o se suspendan entrecruzándose con un ritmo veloz y un tono de comicidad e ironía que compromete al lector con la fábula. Eco, como narrador, cree y descree, se deja arrastrar o se retira de la fabulosa construcción urdida, en gran parte por la portentosa imaginación de Baudolino. Este vaivén determina, sin duda, uno de los encantos principales de esta compleja, divertida y extraña narración.

El viaje de los protagonistas dura 25 años, lo que al autor le permite desarrollar historias de humor, debates filosóficos y anécdotas históricas reales. Además, es un libro autorreferencial con otras novelas de Eco, puesto que entre líneas se pueden captar similitudes y relaciones con otros personajes. Como anécdota, en Baudolino Umberto Eco escribió 10 páginas en un idioma inventado, mezcla de varios idiomas, principalmente piamontés y latín. Ya en El nombre de la rosa incluía largos pasajes en Latín, lo que sin duda conviene a la abientación narrativa.

Comments are closed.