A la Mole Antonelliana Vendrás

Mole Antonelliana
Originalmente construída para ser sinagoga

Cuando se construyó, levantó mucha polémica, y durante mucho tiempo, el edificio permaneció vacía sin ningún tipo de uso. ¿Qué se podía hacer con semejante mole? El que al principio fue un nombre despectivo poco a poco se convirtió en nombre oficial, y lo que en un primer momento iba a ser la sinagoga de Turín acabó convirtiéndose en el Museo Nacional Italiano del Cine. Es la Mole Antonelliana, monumento odiado y amado por los turineses a partes iguales.

Odiado y criticado por ostentoso, pero amado por ser reconocido único. La Mole Antonelliana es considerada la Torre Eiffel de Italia, e incluso aparece en sus monedas de dos céntimos de euro. La historia del edificio es interesante, llena de avatares, y su visita hoy en día es de las más recomendables de Turín.

Duomo y pináculo
Duomo y pináculo de la Mole desde las calles de Turín
Mole
Parte baja del edificio

En 1863 Turín aún era la capital de la italia recién unificada gracias a Cavour, periodo muy marcado por el liberalismo y la pujanza económica en la ciudad. Para ser símbolo de esta nueva época, y mostrar el respeto hacia grupos no católicos, la ciudad permitió a la comunidad judía la construcción de una sinagoga monumental, y se encargó el proyecto a Alessandro Antonelli, de cuyo apellido deriva el nombre del edificio.

Pero la relación entre el arquitecto y los judíos no fue buena desde el principio. Antonelli, probablemente más preocupado en su fama para la posteridad que en el uso sacro del edificio, empezó a proponer cambios en los planos una vez iniciada la construcción. Entre esos cambios, elevó la altura de la cúpula en más de 40 metros, alcanzando los 113. Todas estas variaciones no gustaron a los judíos, porque encarecía la obra y aumentaba el tiempo de ejecución.

 

Pórtico
Pórtico de entrada a la Mole

Abandono de las obras y otros avatares

 

Finalmente, en 1869 los judíos se negaron a seguir con la construcción, encargaron un techo provisional y dejaron el edificio vacío: era demasiado ostentoso para la sinagoga que ellos querían. Pero iniciaron nuevas negociaciones con el Ayuntamiento turinés que cristalizaron en 1873: los judíos recibían un nuevo terreno para su sinagoga a cambio del solar de la Mole, que sería destinada a un monumento a Victor Manuel II, rey de Piamonte y artífice de la unificación italiana.

De nuevo, se encargó el proyecto a Antonelli, quien volvió a elevar la altura del edificio hasta superar los 160 metros. Eso le convirtió en el edificio más alto de Italia, y creo que aún hoy en día es el edificio de ladrillo más alto del mundo. Pero eso restó estabilidad al edificio, que hubo de ser reforzado tras un terremoto en 1887. Al año siguiente pudo por fin ser terminado.

Ángel del pináculo
El Ángel que originalmente se encontraba en el pináculo hoy puede verse en el interior del edificio

El pináculo del edificio estaba adornado por la figura de un ángel que hubo de ser retirado tras un temporal en 1904 y fue sustituído por una estrella de 4 metros de diámetro, que por lo visto ofrecía mejor estabilidad.  En 1953, otra tormenta hizo caer 47 metros del pináculo, que no sería reconstruído hasta los años 60. Durante estas obras, se decidió reforzar la estructura con piedra en el exterior y con grandes tirantes y arcos de cemento en el interior, que desnaturalizan el conjunto.

interior del Domo
Interior del Domo. La sala es oscura, perdonad la calidad de la foto…

La Mole hoy

Desde el año 2000, y tras una intensa restauración, el edificio acoge el Museo Nacional del Cine de Italia, no en vano en Turín se rodaron las primeras películas italianas. El museo ocupa 5 plantas del edificio, incluyendo el espectacular interior de la cúpula. Además, en su interior hay una tienda y cafetería.

La Mole por dentro
La Mole por dentro: exposición del Museo Nacional del Cine

Lo más recomendable es el ascensor de cristal, que atraviesa todo el edificio por el centro hasta llegar a la cúspide, desde la que se tienen unas vistas impresionantes de Turín y de los Alpes. Aunque hay una leyenda local que dice que los universitarios que suben a la cúspide no acaban nunca sus estudios. Eso sí, el ascensor se paga aparte de la entrada al museo.

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Atrio
Atrio de entrada a la Mole.
Mole Antonelliana
Mole Antonelliana
Cúpula y pináculo
Cúpula y pináculo

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